Seguro que alguna vez habéis sido nuevos en algún sitio (colegio, trabajo...), y en ese lugar conocéis a alguien muy amable. Es muy divertid@, tenéis muchas cosas en común, os pasáis la mitad del tiempo con lágrimas de risa en los ojos, carcajada tras carcajada...oh, qué bien va todo y al terminar la jornada deseas que llegue el día siguiente para volver a lo mismo, y así sucesivamente. Resulta que a esa persona le has caído fenomenal, tanto que decidís salir juntos a dar paseos y, como siempre, todo es una fiesta a su lado. Cómo dudar de él... te cuenta sus cosas y tú a él las tuyas, podrías considerarle tu mejor amigo y ya estás convencid@ de que será una amistad fuerte y para toda la vida. Pobre ingenu@...
Más adelante escucharás esta frase: Ese mejor amigo tuyo dice que tú... ¿Cómo iba a decir eso? Con lo simpático que es... Estás convencido de que todo es una mentira pero, ¿y si fuera verdad? No. Imposible Eres su mejor amigo. Jamás te haría eso. Es tan bueno...
No parece ser mentira, los rumores aumentan cada vez más y todos coinciden con tu MEJOR AMIGO. Desearías creer que todo sigue siendo mentira, él/ella no es así o eso quieres creer. Sin embargo, vigilas todos sus movimientos y palabras porque todo tiene un significado. Todas las piezas del puzzle de rumores encajan: ese mejor amigo tuyo te pone verde a tus espaldas.
Quieres cantarle las cuarenta, que se dé cuenta de tu decepción, darle una lección, que te respete como has hecho con él... Pero recuerdas todos los buenos momentos que habéis pasado juntos, ¿quieres que se acaben? no, pues decides callártelo todo, cual tumba. LLega un momento en que no puedes más, todo está tan retenido en tu cabeza que desea salir a la luz cuanto antes... Se lo cuentas todo y hace como si no supiera nada, pero en realidad sabe lo mismo que tú. Ves que empieza a enfadarse con la excusa de que no confías en él/ella, pero se pone así porque le estás dejando al desnudo. Se va sin despedirse de tí y te deja en la calle pensando que ya has perdido a un amigo, y poco a poco te irás arrepintiendo y echándole de menos.
Pero no todo está perdido, ¿qué hay de aquellos amigos tuyos? a los que has dejado de lado temporalmente... Perdonan tus acciones, porque son tus verdaderos amigos. Salís juntos otra vez, y todo vuelve a la normalidad.
-¿Por qué nos estará soltando esta tía este sermón?- dirán algunos. La razón es simple: porque me dio la gana.
24 jun 2009
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